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lunes, 9 de agosto de 2010

La dictadura de la incompetencia, de Xavier Roig

¿Qué pensaríamos si el 70% de los parlamentarios fuesen del sector inmobiliario, o del bancario? ¿Creeríamos que legislarían según el interés general cuando tocasen temas que afectasen a su sector?

Pues bien, Xavier Roig nos muestra en su libro "La dictadura de la incompetencia", que el origen laboral del 72% de los miembros del Congreso de los Diputados es el sector público. En el Parlament de Catalunya, del 68%. En el libro se dice que no pudo obtener los datos de los parlamentarios andaluces, extremeños o gallegos. En la web del Parlamento de Galicia hay unos escuetos currículos, de los cuales me sale un 73% de procedentes del sector público.

Dentro de los procedentes del sector público tenemos un peso importante de la educación (un 23% de los 75 parlamentarios gallegos) y la sanidad pública (un 12%), pero lo más llamativo es que un 25% de los 75 parlamentarios gallegos, no parecen por su currículum tener otra experiencia laboral o profesional que el ejercicio de cargos políticos, es decir que son políticos profesionales. Destacan un par de ellos que aun son estudiantes en los veintipocos y ya son parlamentarios, iniciando sin duda una gran carrera política.

¿Y qué pasa con eso? Pues pasa que, como Xavier Roig expone de una forma muy clara y concisa, en las economías de mercado, el sector público vive del sector privado, que es el que genera los ingresos que, sujetos a tributación, generarán los ingresos públicos.

Pasa que, de 31 millones de españoles perceptores de ingresos, de acuerdo con la EPA 3er Trim 2009 y datos de la Seguridad Social, 15,8 millones pertenecen al sector privado, 8,6 son pensionistas, 3,1 funcionarios y 4,12 parados.

Y mientras que la mayoría de la población, los 15,8 millones del sector privado (más los 4,12 millones de parados, y las familias de todos ellos) están sujetos a la competencia nacional e internacional, las decisiones que les afectan se toman en un club de personas cuya experiencia laboral mayoritaria es la de alguien que no teme por su puesto de trabajo, que no está sujeto a competencia ni competitividad alguna.

Un sector público infladísimo, en el que habría que incluir buena parte de las cajas de ahorro, empresas públicas y fundaciones varias. En el que, en vez de reducir el 5% los salarios por decreto, a todo el mundo, habría que suprimir miles de puestos de trabajo redundantes, aumentando el sueldo a aquellos, que los hay, que son los que están haciendo el trabajo.

Y esto no es así en todo el mundo, en Francia el 50% de los miembros de la Assemblée Nationale vienen del sector privado, en el Reino Unido el 53% de la Cámara de los Comunes, en Italia el 57% del Parlamento, y en Escocia el 60%.

¿Cómo llegamos a esta situación? Con un sistema electoral infumable en el que, con listas cerradas y grandes circunscripciones, no sabemos a quien votamos. ¿Alguien conoce a los diputados que salen en la lista de la papeleta que escoge, más allá del cabeza de cartel? No. ¿Luego a quien representan? A la dirección del partido político correspondiente, que allí los puso. Consecuencia, ¿interesa atraer a profesionales con experiencia y opinión? Noooo, mejor muchachos simpáticos y obedientes que pulsen el botón correspondiente cuando se les ordene. ¿Ha pensado alguna vez que los políticos de la Transición eran mejores que los de ahora? Claro, esos se habían ganado los galones antes de la institución de la partitocracia. Es necesario y urgente un cambio en el sistema electoral que permita que sean los electores los que decidan las personas concretas de un partido u otro que quieren que les representen, para que éstos no dependan de la maquinaria política. Es necesario cambiar el sistema de retribución de los políticos para que cobren en función de sus ingresos anteriores a la entrada en la política, de forma que se pueda atraer a profesionales de prestigio, y al mismo tiempo filtrar a aquellos mediocres para los que una dedicación exclusiva como concejal constituye un aumento de ingresos del que dependen.

Hay muchas ideas en este libro, no sólo referentes a los políticos y los funcionarios, sino sobre la globalización económica, las causas y consecuencias de la crisis, el funcionamiento de la economía, etc. Todo ello en 200 páginas y con edición en castellano y ahora también, la he visto en la feria del libro, en gallego. Sin duda, el mejor análisis de la situación en España que he leído, con diferencia, verdades como puños e ideas provocadoras, que es lo que hace falta.

sábado, 10 de abril de 2010

China Crisis?








Infelizmente, como dirían en Portugal, no toca hablar de la New Wave de los 80....


China hit by 1st trade deficit in 6 yrs

Deficit just a blip on the radar

The likely trade deficit in March is only a blip on the radar and will in no way hamper the nation's strong economic growth, Chen Deming, minister of commerce, told China Daily on Thursday. [...]

Chen, however, said there are still concerns over the surging prices for the commodities imported by China, along with the high unemployment rates and weak consumption power within the US and EU.


Un blip en el radar.... avisando del iceberg??

Local housing prices will jump again this year, experts predict

"The situation is crazy. Apartments near the East Fourth Ring Road that were priced at 20,000 yuan per sq m two weeks ago are now 28,000 yuan," said Jiang Zixin, 28, a Chaoyang district resident who was among the first group of visitors to flock to the 2010 Beijing Spring Real Estate Trade Fair.

20.000 yuan = aprox. 3.000 USD = 2.220 euros / m², cuando en Pekín, el salario medio de un titulado recién salido de la universidad es de poco más de 300 euros mensuales.

Official figures show that not one of the 60 Beijing property projects at the fair was offering a discount.


As many as 84.5 percent of residents believe the current housing price is "unacceptable", according to a housing investigation released by the People's Bank of China.

However, most property tycoons feel the housing price will continue to climb.
At the fair's key forum held yesterday morning, property tycoons with China's top real estate businesses claimed the housing price hike would continue.

Estos chicos han hecho un master en España, fijo. Aun no han llegado al tema del aterrizaje suave...


Tic, tac, tic, tac, tic, tac.......

Música de fondo: R.E.M. It's The End Of The World As We Know It

That's great, it starts with an earthquake, ........


P.S. Ojo con el ABC (Australia, Brasil, Chile) exportadores de insumos de la construcción china


lunes, 7 de diciembre de 2009

El crash de 1929, de John Kenneth Galbraith

"El boom inmobiliario español contenía todos los elementos de la clásica burbuja especulativa. Había el indispensable elemento de sustancia. España tenía un mejor clima que Alemania, Inglaterra o Suecia. Los ingresos más altos y los vuelos de bajo coste la hacían cada vez más accesible desde cualquier lugar del helado norte. [...]

Sobre ese indispensable elemento de verdad, hombres y mujeres construyeron un mundo de especulación basada en aquello que querían creer. Este mundo estaba habitado no por gente que tenía que ser convencida para que creyese, sino por gente que quería una excusa para creer. En el caso de España, querían creer que toda la costa sería pronto poblada por los veraneantes, jubilados y adoradores del sol de una nueva e indolente era.

Tan grande sería la afluencia que cualquier tipo de terreno tendría valor. El clima de España obviamente no garantizaba que esto ocurriese. Pero sí le permitía creerlo a la gente que quería creer que así sucedería."

No, Galbraith no escribió, que yo sepa, sobre la burbuja inmobiliaria española de los últimos años. Pero no tendría que esforzarse mucho. Le bastaría copiar los párrafos anteriores, como he hecho yo, de su clásico de 1954 "El crash de 1929", y cambiar Florida por España, Nueva York, Chicago y Minneapolis, por Alemania, Inglaterra y Suecia, y añadir la referencia a los vuelos de bajo coste, para darle un toque actual.

En el prólogo de la edición de 1975, Gabraith recordaba la necesidad de mantener viva la memoria de la mayor burbuja especulativa de los tiempos modernos para evitar su repetición. Desgraciadamente los economistas como Gabraith, que habían vivido el crash y sus consecuencias, y que habían participado en el esfuerzo para recomponer la situación, estaban ya pasados de moda.

Desde principios de los 80, la desregulación de las entidades financieras liberó a éstas de los corsés y controles que se habían impuesto en los años 30 con el fin de evitar excesos especulativos basados en el crédito. Las lecciones del 29 ya se habían olvidado, porque como Galbraith decía en 1975, no es la regulación ni la mejora de la moral o la educación de particulares, empresarios, y banqueros, la que previene estos estallidos recurrentes, sino el recuerdo de como en alguna ocasión pasada, la ilusión reemplazó a la realidad y la gente acabó "cayendo de la burra".

Desde entonces no es que no haya habido avisos de lo que podía pasar, recordemos a Krugman y su "El retorno a la economía de la depresión" publicado en 1997 , pero la memoria falló y la "sabiduría convencional" (otra expresión acuñada por Galbraith) volvió a proclamar que vivíamos en un nuevo mundo desconocido por los antiguos, de feliz y próspero crecimiento continuo. En 1929 un gran economista de la época, Irving Fisher, afirmaba que las cotizaciones bursátiles habían alcanzado un nivel de precios de "llanura permanentemente alta". Aquí en el 2006 se hablaba de "aterrizaje suave".

Afortunadamente algo sí se aprendió del 29, y las medidas tomadas por gobiernos y bancos centrales a finales del 2008 y 2009, han sido las opuestas de lo que se hizo a principios de los años 30. Que el actual presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Ben Bernanke, fuese conocido en ámbitos académicos como investigador de la Gran Depresión, no parece casualidad.

Además del interés que tiene el libro por los parecidos y diferencias entre la crisis del 29 y la actual, este libro de Galbraith, al igual que "El dinero", debería formar parte de las lecturas recomendadas en el instituto, no sólo por lo que dice sino también por cómo lo cuenta, por su relato ágil y a veces sarcástico, que por momentos atrapa como si se tratase de una novela de intriga.

viernes, 20 de junio de 2008

Deflación más que inflación: Artículo de Roger Bootle en el Telegraph


Acabo de leer un artículo, que me parece muy interesante, de Roger Bootle publicado en el Daily Telegraph.




Bootle acuñó la expresión "Death of Inflation", o el final de la inflación, a principios de los 90 para anticipar con acierto un periodo de baja inflación sostenida, además de anticipar la caída de las puntocom o el fin de la burbuja inmobiliaria.


En resumen, y ante la constante expectativa de aumento de la inflación, Bootle arguye que ésta puede ser cierta a corto plazo debido a la presión de los precios de energía y alimentos cuya demanda y oferta son poco elásticas en plazos cortos, pero que a medio plazo los factores que han hecho bajar la inflación en todo el mundo (globalización, pérdida de poder de los sindicatos, internet....), conjugados con el enfríamiento de la economía y la caída del empleo debidos a la restricción de crédito y los altos tipos de interés, pueden hacer caer la inflación fuertemente llegando hasta la deflación.


Y el problema es que una deflación "a la japonesa" sería una auténtica crisis en términos de producción y empleo, de la que es mucho más difícil salir, como recordábamos en la entrada anterior.


En fin, recordar el dicho gallego que "nunca choveu que non escampara". Claro que cuando cae un chaparrón bueno es llevar paraguas, aunque sea colgado a la espalda.

martes, 25 de marzo de 2008

The Return of Depression Economics, de Paul Krugman


Hace casi nueve años, Paul Krugman analizaba en este libro la crisis japonesa post-burbuja inmobiliaria, y las crisis cambiarias y económicas que afectaron sobre todo a países sudamericanos, y del este de Asia, en los años 90.

Krugman es a mi juicio uno de los mejores economistas-escritores, en cuanto a la brillantez de sus argumentos y su claridad de exposición, independiente de que se esté de acuerdo o no con sus ideas.

La razón de hablar de este libro nueve años más tarde de su publicación, es la semejanza que detecto entre las medidas que Krugman proponía para sacar a Japón de su crisis, y las medidas que está tomando el gobierno estadounidense, y sobre todo la Reserva Federal.

Según Krugman, las recetas monetarias no eran suficientes para abordar una crisis como la japonesa. Una rebaja de los tipos de interés, aun dejando éstos próximos al 0% como se hizo en Japón, y aún con tipos reales negativos, no puede estimular la inversión y el consumo, cuando se ha perdido la confianza en la economía y el sistema financiero. Dicho más claramente, de nada sirve que los tipos de interés sean bajos, si :
a) los bancos no prestan (porque acaparan la liquidez para intentar reforzar su maltrecha solvencia),
b) las empresas no invierten (aquellas que tienen recursos prefieren reservarlos, y las que no los tienen no encuentran financiación),
c) los particulares no consumen (por las mismas razones que las empresas).

En esta situación (la denominada trampa de la liquidez), los niveles de consumo e inversión caen por la preferencia de todos los agentes económicos por la liquidez, generándose la depresión económica, y en ausencia de condicionantes externos, a la deflación generalizada. Krugman emplea para explicarlo, un sencillo modelo basado en una cooperativa de canguros (me refiero al cuidado de niños), muy explicativo.

Para salir de la trampa de la liquidez, puede que tampoco sea suficiente con la política fiscal, ya que sería un inmenso volumen de déficit, para generar el gasto público necesario como para cambiar la percepción de los agentes económicos. Los E.E.U.U. salieron de la depresión de los años 30 gracias a un inmenso déficit público, pero que se justificaba por la segunda guerra mundial. Japón lo intentó, pero no podía alcanzar el impacto necesario.

La posible solución, según Krugman, para salir de la trampa de la liquidez, es introducir expectativas de inflación (moderada) de forma que, de alguna manera, se penalice a los que retienen la liquidez. Dicho de otra forma: gaste o invierta su dinero, porque si no perderá su valor.

La crisis inmobiliaria de los E.E.U.U. es similar a la japonesa en cuanto ha tocado gravemente al sistema financiero. Es diferente en cuanto a que Japón era un inversor neto internacionalmente, y los E.E.U.U. son receptores netos de financiación. Y en cuanto al papel del dólar como divisa de reserva internacional.

Pero sí que parece que la actuación de por lo menos la Fed (el gobierno de Bush se ve prácticamente en funciones), va por el camino de Krugman: bajada de tipos de interés sin preocuparse excesivamente por la inflación. Una inflación que en la posición de E.E.U.U. disminuye el valor de la deuda que mantienen con el exterior (denominada en dólares), disminuye el valor de la deuda de empresas y particulares, devalúa el dólar (favoreciendo las exportaciones americanas, encareciendo las importaciones, etc, etc.), al mismo tiempo que el coste de financiación se mantiene en niveles ínfimos. Cabe recordar aquí que la especialidad académica del director de la Fed es la depresión de los años 30.

Por cierto que el efecto de la crisis inmobiliaria sobre el sistema financiero es una diferencia fundamental con la situación en Europa, e incluso en España.

En Europa hay entidades expuestas al subprime americano, pero ni en Alemania ni en Francia se pueden esperar problemas por el inmobiliario nacional. De ahí probablemente la actitud del BCE.

En España puede que algunas Cajas de Ahorro estén tocadas, pero desde luego las entidades de referencia (BSCH, BBVA, La Caixa) no están afectadas ni por el subprime americano, ni demasiado expuestas al inmobiliario nacional. Evidentemente, las entidades españolas sí se verían afectadas si se mantiene a largo plazo la situación de crisis inmobiliaria, incrementando sensiblemente las tasas de paro. Todo dependerá de cómo evolucionen las cosas en lo que queda de año y el que viene, en el que el buena parte del empleo ligado a la construcción aun se podrá mantener acabando lo que se ha empezado. Si no es así, nos veremos en una situación tipo Portugal post-2004.

Una pregunta que se puede hacer es por qué no hay deflación, sino inflación. Y creo que la respuesta es que la enorme liquidez mundial que se ha generado con la emergencia de las nuevas economías y el alza del precio del petróleo, sigue ahí, sólo que se ha trasladado a los valores refugio: oro, materias primas y petróleo. El caso de este último es especialmente significativo cuando los actuales niveles están más basados en la especulación de futuro, que en la relación demanda-oferta actual.

Con un nuevo gobierno en E.E.U.U., si éste toma medidas que fijen un suelo a su crisis inmobiliaria (medidas que no son nuevas en su historia), es posible un cambio de percepción económica mundial para el 2009-2010, siempre que la situación en Irak-Irán se estabilice.

lunes, 24 de marzo de 2008

Apuntes sobre el endeudamiento

Hace unos días un amigo, crítico con el superávit de las cuentas públicas españolas, por haber subido los impuestos de más, o no gastado lo suficiente, argumentaba que una empresa sin endeudar es una empresa mal gestionada, ya que está usando la fuente de financiación más cara: los recursos de los socios.

Lo malo del endeudamiento en las empresas es que es como el alcohol: un poco puede estar bien y “animar” el crecimiento, pero llegado un punto, se le sube a la cabeza de los directivos, y cuando llega una crisis, el vino bebe al hombre (más propiamente los bancos a la empresa), y el resacón se llama concurso de acreedores.

Digan lo que digan los libros de texto y algún que otro gurú del management, en la práctica confiaría más en la gestión de una empresa poco endeudada.

El endeudamiento tiene sentido cuando el retorno de la inversión es más alto que el coste del endeudamiento, dice la teoría clásica, pero hay que tener en cuenta que el retorno de la inversión está influído por el riesgo (más retorno - más riesgo), con lo que si una empresa no ve en un momento determinado inversiones con un equilibrio rentabilidad-riesgo adecuado, la mejor estrategia suele ser quedarse tranquilo a esperar a que cambie la coyuntura. Reducir la deuda existente, invertir en lo que se conoce, y si aun sobra devolver a los accionistas.

Y respecto a que los recursos propios son la financiación más cara, también sería discutible. Al fin y al cabo el coste de los recursos propios es un coste de oportunidad, lo que rentarían en otra inversión. Y si la única inversión alternativa es meter el dinero en el banco o en un inmueble para alquilar, no es tan alto.

Si esto es así en las empresas, más aún en el sector público. El endeudamiento público tiene sentido cuando se va a invertir en infraestructuras que disfrutarán varias generaciones, pero el déficit para el pago del gasto corriente, no es más que engañarnos y trasladar a nuestros hijos el pago de nuestros gastos.

Un sector público que no ahorra y reduce su deuda en una época de bonanza, no tiene margen de maniobra cuando ésta se acaba.